Como Arruinar un Momento Feliz en Cuestion de Segundos

“La mente es como es, y puede hacer del infierno un Cielo y del Cielo un Infierno”

John Milton– El paraíso Perdido

¿Cuantas veces te ha pasado que un momento placentero y feliz, de un momento a otro se  convierte en un episodio horrible ansiedad, pánico?

Esto fue precisamente lo que le paso a Luis Zaldívar, un cliente de mi practica de coaching –he cambiado el nombre para proteger su identidad.

Luis Zaldívar es Ejecutivo de Ventas de una compañía de alta tecnología del Silicón Valley.

A Luis y su esposa Gabriela, les encanta ir al cine, y han esperado con ansia el estreno de la película de uno de sus actores favoritos.

El día tan esperado por fin llega. Y Luis y Gabriela se dirigen felices al cine, listos para disfrutar de este momento tan esperado. Llegan al cine, compran sus boletos, y palomitas y se sientan cómodamente en sus butacas mientras esperan con gran entusiasmo el inicio de la película.

La película da comienzo, pero de repente y de la nada, a Luis le  viene a la mente un problema que tiene en su trabajo; se trata de un reporte mensual de ventas que tiene que entregar a su jefe la próxima semana. Un reporte súper importante y que ni siquiera él ha comenzado.

Luis trata de ignorar el pensamiento y concentrarse en la belleza del momento en compañía de su esposa.  Y por unos instantes parece que lo logra, sin embargo “el pensamiento intruso” de preocupación sobre el reporte vuelve a su mente y mientras más trata de sacarlo de su mente, este se hace más fuerte, más intenso, más real

La película continúa pero  la mente de Luis se ha quedado “enganchada” en el reporte. Y por todo este tiempo, la película y Gabriela han dejado completamente de existir. En su mente solo existe un pensamiento: “El  dichoso reporte mensual de ventas”

Y mientras más piensa en el reporte,  más le preocupa y más se pone ansioso y nervioso. Y piensa: “tengo  que entregar  ese reporte la próxima semana y ni siquiera lo he comenzado”. “Siempre hago lo mismo,  nunca planeo adecuadamente para evitar las prisas de última hora”, “Si no termino este maldito reporte mi jefe estará muy molesto conmigo, y quizá hasta pierda mi trabajo”, y “Si pierdo mi trabajo, ¿Cómo hare para pagar la hipoteca de la casa, el auto, la y todos los demás gastos? Perdernos la casa, el auto, nos cortaran el servicio de electricidad, y el teléfono”. “Me quedare en la ruina.” Gabriela  estará furiosa conmigo y hasta puede abandonarme, terminare en la calle, como un mendigo,  un vagabundo”…

Mientras Gabriela sigue disfrutando de la película, Luis sigue creando en su mente  escenarios horribles sobre su futuro.

Y así, y lo que inicio con mucha alegría para Luis, en cuestión de segundos se ha convertido en un horrible momento de ansiedad, miedo y frustración. Todo esto debido a un pensamiento  que se le salió control y se apodero de su mente.

¿Te resulta familiar? ¿Te ha pasado alguna vez que un simple pensamiento desemboca en una catástrofe? ¿Te ha pasado que un solo un pensamiento de preocupación se sale de control y  te arruina un momento, un día, semanas o hasta meses?

Quizá parezca una exageración, pero si eres como yo, y la mayoría de los seres humanos, seguramente esto ha pasado muchísimas veces.

Y es que lo que le ocurrió  a Luis, es  mucho más común de lo que la gente piensa. Y es se debe a como como funciona nuestra mente.

Déjame te explico:

Somos seres pensantes y cada instante de nuestra vida estamos pensando, aun dormidos pensamos. Pensar es como el respirar, como el latir nuestro corazón, que ocurre de manera natural y todo el tiempo.

Y lo que pensamos lo sentimos, de tal modo que si tenemos un pensamiento positivo  y alegre nos sentimos alegres. De igual manara si pesamos algo negativo o estresante nos sentiremos, estrazados y con miedo. Y aunque parece tener sentido común, nos pasa desapercibido la mayor parte del tiempo.

Hace más de dos siglos un filósofo griego llamado Heráclito, entendió la importancia del pensamiento y asevero que  “No es la realidad externa la que provoca nuestra felicidad o  miseria si no lo que pensamos acerca de esta realidad”. Es decir, no es necesariamente lo que “ocurre afuera” lo que nos causa dolor y sufrimiento, sino nuestros propios pensamientos.

Más recientemente, Sídney Banks, teósofo de origen canadiense,  tuvo la gran revelación sobre el funcionamiento de la mente el poder del pensamiento en nuestras vidas.  Syd Banks aseguro, que cada instante de nuestra vida y cuando estamos dormidos estamos creando y dando vida a nuestra experiencia psicológica con nuestros pensamientos. Y la causa de nuestra felicidad, infelicidad, paz y tranquilidad mental no depende de los eventos “externos” si no de lo que pensamos en el momento.

Como en el caso de Luis, no ere lo que estaba ocurriendo “afuera” – la película- lo que le provoco el estrés y ansiedad, sino  no lo que estaba ocurriendo “adentro” de su cabeza –pensamientos de preocupación el reporte de Ventas. Y  como inocentemente él le poso más “leña al fuego” al darle importancia, y alimentando sus pensamientos de preocupación. Y además no fue el pensamiento del reporte lo que le arruino la noche, sino fue la forma como el reaccionó ante este pensamiento.

Te explico:

Cuando el pensamiento del reporte vino a su mente, Luis pudo haber pensado, “OK tengo un reporte que entregar la próxima semana, un reporte ni siquiera he iniciado. Bueno,  lo que voy a hacer es el día Lunes cuando llegue a la oficina hare un plan y me enfocare para terminarlo a tiempo…..por  ahora disfrutare de la película en la belleza del momento.  Y Luis regresara a disfrutar de la película y de la compañía de su esposa.

Quizá unos minutos después el pensamiento intrusivo del reporte regresara a su mente, Luis  se dirá lo mismo y gentilmente regresara a disfrutar de la película y de la compañía de Gabriela.

Más tarde después el pensamiento intruso, intentara nuevamente apoderarse de la mente de Luis, y una vez más el “lo ignorara”  y lo dejara que se vaya, sin darle mayor importancia. Y así, Luis notara que poco a poco el pensamiento preocupación se ira desvaneciendo de su mente, hasta que no regresa más.

Y todo esto porque Luis ha aprendido a no darle importancia, ni poder a pensamientos distractores e intrusivos. Y además sabe que si le viene un pensamiento que le distrae de disfrutar el momento presente simplemente  lo deja ir  y se enfoca  en el momento.

Y así Luis no solo evita que un pensamiento se salga de control y le arruine el momento,  sino que además puede disfrutar más plenamente de placer, emoción y de los momentos felices de su vida en compañía de su esposa.

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